July 27, 2026

Triage en urgencias en Colombia: qué exige la Resolución 5596 de 2015 y cómo clasificar pacientes sin errores

En un servicio de urgencias, decidir a quién se atiende primero no es cuestión de orden de llegada: es una decisión clínica regulada. La Resolución 5596 de 2015 define cómo clasificar a cada paciente según su riesgo y en qué tiempos debe recibir atención. Entenderla bien evita quejas, glosas y —sobre todo— desenlaces prevenibles.

Qué es el triage y por qué lo regula la norma

El triage es el sistema de selección y clasificación de pacientes que llegan a un servicio de urgencias, basado en sus necesidades terapéuticas y en los recursos disponibles. En la práctica es una valoración clínica breve que determina la prioridad con que cada persona debe ser atendida, para que quien tiene un riesgo vital no espere detrás de quien consulta por un motivo leve.

En Colombia, este proceso dejó de depender del criterio individual de cada institución cuando el Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Resolución 5596 de 2015, que establece los criterios técnicos del sistema de triage. La norma es de obligatorio cumplimiento para todas las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) con servicio de urgencias y también vincula a las entidades responsables del pago.

El objetivo es doble: proteger al paciente —evitando que una condición grave se deteriore mientras espera— y dar a la IPS un marco objetivo y auditable para organizar la atención. Por eso el triage no es un trámite administrativo, sino parte del proceso asistencial que debe quedar documentado en la historia clínica y en los estándares de habilitación del servicio.

Las cinco categorías de triage según la Resolución 5596

La resolución adopta un sistema de cinco categorías, ordenadas de mayor a menor riesgo. Clasificar correctamente a cada paciente en una de ellas es el corazón del proceso:

  • Triage I — Atención inmediata: la condición clínica representa un riesgo vital y requiere maniobras de reanimación por compromiso ventilatorio, respiratorio, hemodinámico o neurológico, pérdida de un miembro u órgano, u otras condiciones que por norma exijan atención inmediata. Aquí el tiempo se mide en segundos.
  • Triage II — Atención en máximo 30 minutos: la condición del paciente puede evolucionar hacia un deterioro rápido o la muerte, o aumentar el riesgo de pérdida de un miembro u órgano. La atención no debe superar los 30 minutos. El dolor extremo, según el sistema de clasificación utilizado, también se considera criterio de esta categoría.
  • Triage III: el paciente está estable desde el punto de vista fisiológico, pero requiere medidas diagnósticas o terapéuticas en urgencias (un examen complementario o un tratamiento rápido). Su situación puede empeorar si no se actúa.
  • Triage IV: condiciones que requieren atención pero cuyo riesgo de deterioro es bajo; pueden esperar sin que ello comprometa el desenlace clínico.
  • Triage V: problemas agudos o crónicos sin evidencia de deterioro, que podrían resolverse en consulta prioritaria o externa. Son la menor prioridad dentro del servicio de urgencias.
Punto clave: la Resolución 5596 de 2015 exige el cumplimiento de los tiempos de atención definidos para Triage I (inmediata) y Triage II (máximo 30 minutos). Para III, IV y V la norma no fija un tiempo único, pero la institución debe garantizar la reevaluación del paciente que espera: un Triage III mal vigilado puede convertirse en un Triage II.

Quién hace el triage y cómo debe organizarse el servicio

El triage debe ser realizado por un profesional de la salud con la formación y las competencias que la institución defina —habitualmente médico o profesional de enfermería— dentro de un proceso estandarizado. No basta con "tener a alguien en la puerta": la IPS debe garantizar varias condiciones para que la clasificación sea válida y segura:

  • Talento humano suficiente y capacitado en el sistema de clasificación adoptado por la institución.
  • Un espacio adecuado para la valoración inicial, que permita privacidad y una primera toma de signos vitales.
  • Un sistema de clasificación definido y aplicado de manera uniforme por todo el equipo, de modo que dos profesionales clasifiquen igual al mismo paciente.
  • Registro sistemático de cada valoración: categoría asignada, hora de clasificación y profesional responsable.
  • Reevaluación de los pacientes que permanecen en sala de espera, porque el estado clínico cambia con el tiempo.

Este proceso se conecta directamente con los estándares de habilitación del servicio de urgencias. Si te interesa cómo la normativa de habilitación enmarca estos requisitos, puede ayudarte nuestro comparativo entre la Resolución 3100 y la 465 sobre habilitación.

Cómo registrar el triage en la historia clínica electrónica

Un triage bien hecho que no queda documentado es, para efectos de auditoría y habilitación, un triage que no ocurrió. La historia clínica electrónica es la herramienta que convierte la clasificación en un registro trazable y defendible. Un buen software de urgencias debería permitir:

  • Registrar la categoría de triage (I a V) con la hora exacta de clasificación, de forma que se pueda demostrar el cumplimiento de los tiempos de la norma.
  • Dejar trazabilidad del profesional que realizó la valoración, mediante usuario y firma electrónica.
  • Capturar signos vitales y motivo de consulta desde el primer contacto, para sustentar la categoría asignada.
  • Alertar sobre tiempos de espera que se acercan al límite, especialmente en pacientes Triage II.
  • Generar indicadores del servicio: distribución por categoría, tiempos promedio de atención y proporción de reclasificaciones.

Documentar la categoría, la hora y el responsable no solo cumple la Resolución 5596: también protege legalmente a la IPS ante un reclamo y alimenta los indicadores de gestión del servicio. Un registro estructurado reduce, además, hallazgos frecuentes en auditoría, en la misma línea que otros procesos críticos como el reporte y documentación de eventos adversos.

Consejo práctico: configura tu software de urgencias para que la hora de clasificación se registre automáticamente al abrir el triage, no de forma manual. Así el tiempo entre la clasificación y la atención médica queda medido de manera objetiva y no depende de que alguien lo anote después.

Errores frecuentes al aplicar el triage (y cómo evitarlos)

Aun con la norma clara, en el día a día se repiten fallas que exponen a los pacientes y a la institución. Estos son los más comunes:

  • Atender por orden de llegada: el error de fondo que el triage busca corregir. La prioridad la marca el riesgo clínico, no la fila.
  • Subclasificar por saturación: bajar la categoría de un paciente para "descongestionar" la sala es peligroso y contrario a la norma.
  • No reevaluar al que espera: un Triage III que lleva horas en sala puede haber pasado a II. Sin reevaluación, nadie lo detecta.
  • No documentar la hora: sin hora de clasificación es imposible probar que se cumplió el tiempo de atención.
  • Criterios distintos entre turnos: si cada profesional clasifica a su manera, el sistema pierde validez. La capacitación y un software con criterios estandarizados corrigen esto.

La mayoría de estos errores no se resuelven con más personal, sino con procesos claros y registro sistemático. Ahí es donde la digitalización marca la diferencia: estandariza la clasificación, mide los tiempos sin depender de la memoria del equipo y deja evidencia para auditoría y habilitación.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio el triage en los servicios de urgencias en Colombia?

Sí. La Resolución 5596 de 2015 hace obligatorio el triage en todas las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud con servicio de urgencias y también vincula a las entidades responsables del pago. Ninguna IPS con urgencias habilitadas puede dejar de aplicar el sistema de selección y clasificación de pacientes que define la norma.

¿Cuántas categorías de triage existen y qué significan?

Existen cinco categorías, ordenadas de mayor a menor riesgo. Triage I requiere atención inmediata por riesgo vital; Triage II atención en máximo 30 minutos por riesgo de deterioro rápido; Triage III son pacientes estables que necesitan medidas diagnósticas o terapéuticas; Triage IV y V corresponden a condiciones de menor urgencia que pueden esperar o resolverse en consulta prioritaria.

¿Cuánto tiempo puede esperar un paciente clasificado como Triage II?

Un paciente Triage II debe ser atendido en un tiempo que no supere los 30 minutos. Su condición clínica puede evolucionar a deterioro rápido, muerte o pérdida de un miembro u órgano. El dolor extremo, según el sistema de clasificación usado, también se considera criterio de Triage II. La norma exige cumplir los tiempos definidos para las categorías I y II.

¿Quién puede realizar el triage en urgencias?

El triage debe ser realizado por un profesional de la salud con la formación y competencias definidas por la institución, habitualmente médico o profesional de enfermería, dentro de un proceso estandarizado. La IPS debe garantizar el talento humano, el espacio y el sistema de clasificación adoptado, además de registrar cada valoración en la historia clínica.

¿Qué pasa si no se documenta el triage en la historia clínica?

La falta de registro del triage es un hallazgo frecuente en auditoría y en visitas de habilitación, porque impide demostrar que se cumplieron los tiempos de atención y la clasificación del paciente. Documentar categoría, hora de clasificación y responsable en la historia clínica electrónica protege legalmente a la IPS y facilita el análisis de indicadores del servicio de urgencias.

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Etiquetas: triage urgencias, Resolución 5596 de 2015, habilitación, historia clínica electrónica, gestión de urgencias

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