September 3, 2026

Cómo ser prestador de medicina prepagada en Colombia: requisitos, contrato y facturación

Mientras el sistema obligatorio atraviesa su peor momento de flujo de recursos, los planes voluntarios de salud crecen a doble dígito y con ellos la demanda de especialistas para sus redes. Esta es la ruta real para entrar: qué te van a exigir, qué debes leer antes de firmar y cómo se factura una atención que no se paga con recursos públicos.

Qué es un plan voluntario de salud y por qué no funciona como una EPS

La medicina prepagada no es un sistema paralelo: es un plan voluntario de salud (PVS), una cobertura adicional que el usuario paga de su bolsillo y que existe además de su afiliación obligatoria. Así lo define el artículo 169 de la Ley 100 de 1993, sustituido por el artículo 37 de la Ley 1438 de 2011, y así lo desarrolla el Decreto 780 de 2016. La consecuencia práctica es que tu paciente de prepagada sigue teniendo una EPS detrás: los planes adicionales solo se contratan con afiliados al Sistema General de Seguridad Social en Salud.

Dentro de esa categoría conviven tres productos que el médico suele meter en la misma bolsa y que se comportan distinto:

  • Medicina prepagada. Un contrato de prestación de servicios: la entidad se obliga a prestarte la atención a través de su red contratada. La vigila la Superintendencia Nacional de Salud.
  • Pólizas de salud. Un contrato de seguro emitido por una compañía aseguradora, vigilada por la Superintendencia Financiera. Suele operar por reembolso y con libre elección de profesional.
  • Planes complementarios de EPS. Los emite la propia EPS sobre su red, para dar acceso más rápido o comodidades adicionales.

Esa diferencia no es teórica: define quién te contrata, quién te paga y ante quién reclamas. Con una prepagada negocias red y tarifa; con una aseguradora de pólizas, muchas veces no negocias nada porque el que te paga es el paciente.

El dato que explica el interés: según cifras de Acemi, el país cerró 2025 con cerca de 1,5 millones de afiliados a planes voluntarios de salud, un crecimiento del 35 % frente a 2023, y el gasto del segmento se proyectaba en torno a los $16,5 billones. Es el bolsillo del sistema que está creciendo, y crece con pacientes que consultan más y exigen oportunidad.

Las dos puertas de entrada: red contratada o reembolso

Antes de perseguir formularios conviene decidir por cuál de las dos puertas quieres entrar, porque implican modelos de negocio opuestos.

Puerta 1 — Entrar a la red contratada

Firmas un acuerdo con la entidad, te asignan un código de prestador y apareces en su directorio médico. La entidad te deriva pacientes y tú le facturas a ella. A cambio, aceptas una tarifa negociada —casi siempre por debajo de tu tarifa particular—, reglas de autorización y un plazo de pago a crédito. Es volumen a cambio de margen y de trabajo administrativo.

Puerta 2 — Atender por reembolso

No hay contrato. El paciente te paga tu tarifa completa el día de la consulta y luego reclama a su aseguradora. Tu trabajo se reduce a entregarle los soportes correctos: factura que cumpla los requisitos de la DIAN, orden médica con diagnóstico y el soporte clínico que la aseguradora exija (historia clínica o epicrisis, y descripción quirúrgica en procedimientos). Cobras mejor y de contado, pero no recibes un solo paciente derivado: llegan por tu propia captación.

La mayoría de consultorios que arrancan viven de la puerta 2 mientras construyen agenda, y solo negocian red cuando ya tienen una tarifa particular sostenible. Si todavía no has hecho ese cálculo, empieza por definir cuánto vale realmente tu consulta particular: es el piso desde el cual vas a negociar, y sin ese número cualquier tarifa que te ofrezcan parecerá razonable.

Los requisitos que vas a tener que acreditar

El estudio documental de cualquier entidad de planes voluntarios se parece bastante entre compañías, porque casi todo lo que piden es verificable en fuentes públicas. Ten listo:

  • Inscripción en el REPS con los servicios habilitados. Todo prestador debe estar inscrito con mínimo una sede y un servicio habilitado (Resolución 3100 de 2019, modificada por la Resolución 465 de 2025). Verifica que el servicio que vas a ofrecer esté efectivamente habilitado y no solo declarado: puedes consultarlo tú mismo en el REPS antes de que lo haga el analista de red. Revisa también que tu autoevaluación de estándares esté actualizada, porque la Resolución 465 la volvió exigible de forma permanente.
  • Registro en el ReTHUS. Es lo que acredita hoy tu ejercicio profesional y el de cada especialista que trabaje contigo. Si el registro está incompleto o con la especialidad sin cargar, la postulación se cae ahí. Consulta el ReTHUS antes de postularte.
  • Soportes de formación. Diploma y acta de grado, título de especialización y, si estudiaste fuera, la resolución de convalidación.
  • RUT actualizado y capacidad de facturar electrónicamente. No basta con tener RUT: necesitas estar habilitado como facturador electrónico y poder emitir la factura con la extensión de salud.
  • Póliza de responsabilidad civil médica vigente. No es un requisito legal general de habilitación, pero sí una exigencia contractual habitual de las redes privadas; revisa el monto asegurado mínimo que te pidan.
  • Documentos de la persona que factura. Certificación bancaria a nombre del prestador y, si operas como persona jurídica, cámara de comercio y representación legal.
  • Política de tratamiento de datos personales. Vas a manejar datos sensibles de pacientes de un tercero; te van a pedir cómo los custodias.
Consejo práctico: arma una carpeta digital con todos estos soportes y sus fechas de vencimiento antes de escribirle a la primera entidad. La causa más común de que una postulación se quede meses en trámite no es la tarifa: es un documento vencido que nadie te vuelve a pedir.

Qué revisar en el contrato antes de firmar

Aquí se decide si la vinculación te conviene. Un contrato con una entidad de planes voluntarios se parece a cualquier contrato de prestación de servicios médicos, pero tiene cláusulas propias que conviene leer dos veces:

  • La tarifa y cómo se actualiza. No firmes una tarifa sin mecanismo de ajuste anual escrito. Un valor que hoy te sirve pierde sentido en dos años si la actualización queda "sujeta a negociación de las partes" sin fecha ni piso.
  • La modalidad de pago. En consulta ambulatoria lo habitual es pago por evento, pero también verás paquetes por procedimiento. Cada modalidad cambia quién asume el riesgo; las diferencias están explicadas en detalle en nuestra guía sobre modalidades de pago y acuerdos de voluntades.
  • Plazos de radicación y de pago. En planes voluntarios el plazo es contractual: los términos del sistema obligatorio no te cubren automáticamente. Exige fechas concretas para radicar, para pagar y para responder objeciones.
  • Glosas y devoluciones. Qué causales aplican, en cuántos días te notifican, cuántos tienes para responder y qué pasa con el saldo no objetado. Si no conoces el mecanismo, revisa qué es una glosa antes de aceptar plazos que no puedes cumplir.
  • Autorizaciones previas. Qué servicios las requieren y quién asume el costo si atiendes sin autorización. Esta cláusula es la que más plata le cuesta al prestador nuevo.
  • Oportunidad y agenda mínima. Muchas redes exigen tiempos máximos de asignación de cita y cupos reservados. Comprométete solo con lo que tu agenda real soporta.
  • Exclusividad y captación. Revisa si te prohíben atender a esos mismos pacientes de forma particular o vincularte a redes competidoras.
  • Terminación y preaviso. Cuánto tiempo de aviso hay de lado y lado, y qué pasa con los pacientes en tratamiento.
  • Historia clínica y datos. El contrato no puede quitarte tus obligaciones como responsable de la historia clínica. Si tienes dudas sobre quién puede exigir qué, mira de quién es la historia clínica y cómo se exporta.

Cómo se factura una atención de plan voluntario

Que el dinero sea privado no te saca de la facturación electrónica en salud. El artículo 15 de la Ley 1966 de 2019 obliga a todos los prestadores a generar factura electrónica para el cobro de servicios, y la reglamentación vigente del RIPS como soporte de la factura electrónica de venta en salud —la Resolución 948 de 2026, del 14 de mayo, que derogó las resoluciones 2275 de 2023, 558 de 2024 y 1884 de 2024— incluye expresamente entre los pagadores a las entidades que ofrecen planes voluntarios de salud.

Tres particularidades que debes tener resueltas en tu software antes de la primera factura:

  • La atención se identifica con el número de póliza, no con el código de contrato con EPS. El CUCON y el número de póliza son mutuamente excluyentes: no pueden ir los dos en la misma factura.
  • Lo que le cobras al paciente se registra como pago compartido del plan voluntario, un concepto distinto del copago y de la cuota moderadora del sistema obligatorio. Confundirlos es una causal de rechazo evitable.
  • El RIPS se genera igual. Los datos asistenciales del RIPS viajan como soporte de la factura, con sus códigos CUPS y su diagnóstico, exactamente como en cualquier otra atención.

En reembolso el flujo es más simple, pero el error también es más caro: la factura se emite a nombre del paciente y con sus datos, porque es él quien reclama. Una factura mal expedida no se corrige después: obliga a reexpedir y retrasa el reembolso semanas.

Si vas a manejar los dos flujos al tiempo —particulares, reembolsos y red contratada— vale la pena que tu generación de RIPS y factura electrónica salga del mismo sitio donde registras la atención. En Saludtools la historia clínica, la facturación electrónica y los RIPS son parte del mismo flujo, de modo que el dato se escribe una vez y no se retranscribe al momento de cobrar; ahí es donde se pierden las horas y donde nacen la mayoría de los rechazos.

Cómo aumentar tus probabilidades de que te acepten

Las redes no se arman con el mejor currículum, sino con quien resuelve un faltante. Antes de postularte, revisa estos cinco puntos:

  1. Dónde hay hueco. Una red busca cobertura por ciudad, zona y especialidad. Si tu especialidad ya está saturada en tu zona, tu argumento tiene que ser otro: horario extendido, sábados, teleconsulta o subespecialidad poco disponible.
  2. Oportunidad demostrable. Poder comprometer citas en pocos días es el argumento más fuerte que tienes, porque es justo lo que el afiliado compró.
  3. Una tarifa que sostengas. Llega con tu costo por consulta calculado. Aceptar una tarifa que no cubre tu operación por "entrar" es la forma más rápida de trabajar más y ganar menos.
  4. Capacidad administrativa real. Facturar electrónicamente, responder glosas en plazo y radicar completo. Si esto te desborda, la relación se rompe por cartera, no por clínica.
  5. Los soportes al día. REPS, ReTHUS, póliza y RUT vigentes el día que te evalúan. Es lo único del proceso que depende al 100 % de ti. Si además vienes de facturar como particular, revisa que tu esquema de facturación como médico independiente esté correctamente configurado antes de sumar un pagador nuevo.

Y una advertencia de expectativas: entrar a una red no reemplaza tu consulta particular, la complementa. La tarifa es menor y el pago llega después, así que el volumen tiene sentido cuando tu agenda tiene capacidad ociosa, no cuando ya está llena de pacientes que te pagan de contado.

Este artículo es informativo y no reemplaza la asesoría jurídica ni contable. Antes de firmar un contrato con una entidad de planes voluntarios de salud, revisa las cláusulas con tu asesor y valida el impacto tributario de la nueva fuente de ingresos.

Preguntas frecuentes

¿Necesito estar habilitado en el REPS para atender pacientes de medicina prepagada?

Sí. Todo prestador de servicios de salud debe estar inscrito en el REPS con al menos una sede y un servicio habilitado, según la Resolución 3100 de 2019, modificada por la Resolución 465 de 2025. Ninguna entidad de medicina prepagada vincula a su red a un profesional que no aparezca habilitado, porque el REPS es lo primero que verifica en el estudio documental.

¿Puedo atender pacientes con póliza de salud sin tener contrato con la aseguradora?

Sí, por la vía del reembolso. El paciente te paga tu tarifa particular y luego reclama a su aseguradora con la factura, la orden médica y el soporte clínico. No necesitas contrato ni tarifa negociada, pero tampoco recibes pacientes derivados por la aseguradora: llegan por tu propia captación. Tu obligación es entregar una factura electrónica válida ante la DIAN.

¿En cuánto tiempo paga una entidad de medicina prepagada?

El plazo lo fija el contrato, no la ley. Los plazos de pago y las reglas de glosas del Sistema General de Seguridad Social en Salud aplican a la relación entre entidades responsables de pago y prestadores dentro del sistema obligatorio; los planes voluntarios se rigen por lo pactado. Por eso el plazo de radicación, el de pago y el de respuesta a glosas deben quedar escritos y con fechas, no en términos generales.

¿Debo reportar RIPS por las atenciones de planes voluntarios de salud?

Sí. La reglamentación del RIPS como soporte de la factura electrónica de venta en salud incluye entre los pagadores a las entidades que ofrecen planes voluntarios de salud. En estas atenciones la factura se identifica con el número de póliza y el recaudo que hagas al paciente se registra como pago compartido del plan voluntario, no como copago del sistema obligatorio.

¿Puedo cobrarle al paciente un excedente sobre la tarifa pactada con la prepagada?

Solo lo que el plan defina como pago compartido a cargo del usuario. Cobrar por fuera de la tarifa contratada suele estar expresamente prohibido en el contrato y es causal de terminación e incluso de descuento de cartera. Si consideras que la tarifa no cubre tu costo, la salida es renegociarla o no vincularte, nunca compensar el faltante cobrándole al paciente.

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Etiquetas: medicina prepagada, planes voluntarios de salud, médico independiente, pólizas de salud, contratación en salud, facturación electrónica, RIPS

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